El ajo es un ingrediente del que casi nadie que disfrute cocinando puede prescindir.

Origen del ajo

Se sabe que el ajo fue cultivado ya en el año 3000 antes de Cristo. Inscripciones y modelos de ajos encontrados en las pirámides del antiguo Egipto demuestran que el ajo no solo era un alimento importante sino que también tenia un significado ceremonial. Tanto griegos como romanos creían que el ajo tenia cualidades mágicas. Los guerreros lo tomaban para aumentar su fuerza antes de la batalla, los dioses eran apaciguados con ofrendas a base de ajo, y se ponían ristras de dientes de ajo en los cuellos de los recién nacidos para ahuyentar a los malos espíritus. Su popularidad actual se debe a las cocinas mediterránea, india y asiática.

Propiedades nutritivas

Muchos expertos reconocen que tiene varias propiedades terapéuticas. La mas significativa es que disminuye el nivel de colesterol de la sangre, ayudando a prevenir los infartos de miocardio. El ajo crudo contiene asimismo un potente antibiótico y hay pruebas de que tiene efectos beneficiosos contra el cáncer y las embolias, y que intensifica la absorción de vitaminas. Muchos entusiastas del ajo lo comen en forma de tabletas, aunque los devotos de verdad prefieren consumirlo al natural.

Características del ajo

Hay muchos tipos de ajo, desde las cabezas “gigantes’, hasta muy pequeños. La diferencia de color no afecta al sabor, pero las ristras de cabezas de ajo grandes y de color morado son un hermoso adorno en muchas cocinas. Normalmente, cuanto mas pequeña es la cabeza de ajo, mas intenso suele ser el sabor de este. De todos modos, la mayoría de ajos que se venden en las tiendas no se clasifican por su forma o tamaño y se suele elegir lo que hay mas a mano, ya sea en forma de dientes de ajo sueltos, en cabezas o en ristras. El ajo cultivado en regiones cálidas tiene sabor mas fuerte, y cuando esta en sazón tiene un sabor intenso y peculiar que lo hace indicado para consumir crudo en ensaladas o como ingrediente de vinagretas y aderezos.

Conservación

Las cabezas de ajo deben ser firmes al tacto y redondas, con la piel de color claro. Conviene evitar aquellos bulbos que empiezan a echar brotes. Los bulbos de ajo se conservan bastante bien en un lugar frío y seco; si el ambiente es algo húmedo, echarán brotes fácilmente, pero si el ambiente es demasiado cálido los dientes de ajo pueden acabar convirtiéndose en un montón de polvo gris.